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Cambio de la cinta y del recogedor de una persiana en la pared junto a la ventana

Persianista en Alcoy, 24 horas

Cambio de cinta y recogedor de persianas en Alcoy

La cinta es la pieza que más trabaja en una persiana manual y la primera que se rompe. La cambiamos junto con el recogedor cuando hace falta, de embutir o de superficie, y revisamos la polea para que la persiana vuelva a subir con suavidad.

Una cinta deshilachada avisa antes de romperse

Las cintas se desgastan por el roce con la ranura del cajón y por el sol que les da junto a la ventana. Antes de partirse suelen dar señales: bordes deshilachados, zonas más finas o descoloridas y un tacto áspero al pasar entre los dedos. Cuando la cinta se rompe con la persiana subida, el paño cae de golpe; si se rompe abajo, la persiana se queda cerrada.

Por eso le recomendamos cambiarla al primer síntoma. Si la rotura ha dejado la persiana cerrada, primero la subimos y la dejamos sujeta mientras trabajamos. Colocamos una cinta nueva del mismo ancho, la fijamos a la polea con las vueltas justas para que la persiana suba hasta arriba y comprobamos que baje recta y se recoja sin dar saltos. No hacemos nudos ni empalmes: una unión en la cinta acaba enganchándose en el recogedor.

Recogedores de embutir y de superficie

El recogedor es la caja de la pared donde se enrolla la cinta gracias a un muelle interior. El de embutir va metido en un hueco del muro y solo deja ver su placa; el de superficie se atornilla sobre la pared y es habitual en reformas o en tabiques donde no se puede abrir hueco. Cuando el muelle pierde fuerza, la cinta queda colgando y ya no se recoge.

Cambiamos el recogedor por otro del mismo tipo y tamaño, para que encaje en el hueco existente sin tocar la pared, o por uno de superficie si el de embutir no se puede sustituir. Dejamos el muelle con la tensión adecuada y la placa bien asentada, sin holguras que acaben soltándola.

La polea y el interior del cajón

La cinta termina en la polea, la rueda montada en un extremo del eje dentro del cajón. Si la polea está rajada o descentrada, la cinta se enrolla torcida, se sale de su canal o se come los bordes. Al cambiar la cinta abrimos el cajón y revisamos la polea, los soportes y el estado del eje.

Aprovechamos también para limpiar la ranura por la que la cinta entra en el cajón y comprobar que ningún borde metálico la corte. Si la ranura tiene cantos vivos, los suavizamos o colocamos un pasacintas que la proteja. En muchas ventanas antiguas esa ranura está gastada o mal alineada, y ahí está la razón de que las cintas duren poco.

El ancho y el largo justos

Las cintas no son todas iguales: las persianas pequeñas funcionan con cinta estrecha y las más grandes y pesadas necesitan una más ancha, con su recogedor a juego. Poner una cinta estrecha en una persiana pesada es la forma más segura de que vuelva a romperse pronto.

El largo también importa. Medimos el recorrido de la persiana y dejamos la cinta con la longitud necesaria para que baje entera y el recogedor no se quede corto al subirla. Si la persiana pesa demasiado para manejarla con comodidad, le comentamos la opción de motorizarla.

Preguntas frecuentes sobre cambio de cinta y recogedor

¿Puedo cambiar yo mismo la cinta?

Es posible, pero el muelle del recogedor está tensado y puede soltarse de golpe al abrirlo. Además, si la cinta no queda fijada a la polea con las vueltas correctas, la persiana no sube del todo. Si prefiere no arriesgarse, llámenos.

¿Por qué la cinta nueva se enrolla torcida?

Suele deberse a una polea dañada o a una ranura del cajón desalineada. Cambiar solo la cinta no lo arregla: hay que revisar la polea y la entrada de la cinta en el cajón.

¿Se puede cambiar un recogedor de embutir por uno de superficie?

Sí. Si el hueco de la pared está dañado o el modelo empotrado ya no se encuentra, colocamos un recogedor de superficie y tapamos el hueco antiguo con una placa.

¿Cada cuánto conviene cambiar la cinta?

No hay un plazo fijo: depende del uso y del sol que reciba. Lo razonable es revisarla de vez en cuando y cambiarla en cuanto se vea deshilachada, antes de que se rompa.

Opiniones

Opiniones de clientes

  • Vinieron enseguida y sin cobrar de más.

    Toni Ripoll
  • Trato agradable y trabajo de calidad.

    Lidia Valero
  • Rápidos y amables, arreglaron la persiana del piso de la playa.

    Rocío Cascant
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